sábado, 23 de enero de 2010

Haití pone fin a la búsqueda de supervivientes del terremoto

Haití pone fin a la búsqueda de supervivientes del terremotoEl Gobierno haitiano ha puesto fin a la búsqueda de supervivientes del terremoto que asoló Puerto Príncipe el pasado 12 de enero, según ha anunciado hoy la ONU en un comunicado. El texto explica que la decisión se tomó ayer viernes a las 22.00 hora española (16.00 en Haití). En total, 132 personas han sido rescatadas con vida durante los 10 días que han durado las labores de los equipos de rescate internacionales. Las últimas en salir de los escombros han sido una mujer de 84 años y un joven de 22.

A partir de ahora, la ayuda humanitaria se centrará en las miles de personas que han perdido sus casas y que no tienen alimentos o atención médica, especialmente en la capital y las ciudades cercanas.

Además, la Dirección General de la Protección Civil de Haití ha facilitado el último recuento provisional de víctimas del seísmo, y ha establecido en 111.499 las personas que han fallecido. Más de 193.000 personas han resultado heridas en el seísmo, unas 11.000 viviendas quedaron destruidas y otras 32.321 se han visto afectados, según datos del ministerio del Interior haitiano citados por los medios locales.

El departamento Oeste, donde se encuentra la capital del país, Puerto Príncipe, ha sido la región que ha registrado un mayor número de víctimas. La mayor parte de los edificios gubernamentales se derrumbaron y cerca de un millón de personas se han quedado sin hogar. Más de 130.000 personas han utilizado hasta hoy los autobuses fletados por el Gobierno para salir de la capital y dirigirse a zonas menos afectadas por el seísmo.

Sin embargo, hay otras localidades del departamento fuertemente afectadas también, como Léogane, a 40 km al oeste de la capital, donde se localizó el epicentro del seísmo. El 80% de la localidad está destruida. La ciudad tenía 25.000 habitantes, pero la comarca 190.000.

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viernes, 22 de enero de 2010

La ONU se prepara para pasar de etapa de emergencia a la reconstrucción en Haití

La ONU se prepara para pasar de etapa de emergencia a la reconstrucción en HaitíLas Naciones Unidas se preparan para pasar de la etapa de emergencia a la de reconstrucción en Haití, diez días después del fuerte terremoto que devastó al país caribeño, donde se han acelerado las operaciones humanitarias para asistir a unos 3 millones de damnificados.

El secretario general del organismo mundial, Ban Ki-moon, se reunió hoy con su representante especial para Haití, el ex presidente estadounidense Bill Clinton, para preparar la próxima fase de los esfuerzos internacionales en la devastada nación.

"Ahora tenemos que pasar de la etapa de emergencia, a la de asistencia y recuperación, y finalmente a la de reconstrucción", dijo a la salida del encuentro el máximo responsable de la ONU.

Ban anunció que el subsecretario general para Asuntos Humanitarios, John Holmes, y la administradora del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Helen Clark, acudirán a la conferencia para la reconstrucción de Haití que se celebrará el próximo lunes en Montreal.

También señaló que los esfuerzos del organismo mundial en el país caribeño giran sobre tres ejes, que son mejorar los mecanismos de distribución de ayuda, garantizar la seguridad y la estabilidad, además de iniciar la reconstrucción.

Naciones Unidas, el Banco Mundial (BM), junto al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Comisión Europea prepararán un estudio de los daños que servirá de guía para conducir los esfuerzos de reconstrucción de la comunidad internacional, indicó.

"Las personas con las que hablé durante mi visita a Haití me dijeron que obviamente necesitan agua, alimentos, refugio y otras necesidades básicas, pero que también necesitan un futuro mejor", agregó.

En ese sentido, la ONU puso en marcha el miércoles un programa de "dinero por trabajo" en el que piensa emplear en unas semanas hasta 200.000 personas para limpiar escombros y reparar infraestructura.

"Es muy importante dar a los jóvenes algo positivo qué hacer", observó Clinton, quien aseguró que los haitianos "tienen la oportunidad de volver a concebir su país".

El ex mandatario aseguró que el sismo no puede descarrilar los planes de desarrollo económico en los que la ONU, el Gobierno haitiano y él personalmente trabajaban antes de la catástrofe.

"A mi entender, superar la devastación del terremoto debe ser parte de la estrategia para desarrollar Haití", apuntó.

Por ello, señaló que se ha puesto en contacto de nuevo con empresarios que habían mostrado interés en invertir en el país caribeño y las organizaciones con las que habían planificado proyectos de desarrollo.

Por otra parte, Naciones Unidas aseguró hoy que ha aumentado la distribución de ayuda humanitaria en Puerto Príncipe y que la ha hecho llegar a otras localidades del sur del país, como Jacmel, que hasta ahora estaban prácticamente abandonadas.

La apertura de un corredor humanitario entre Santo Domingo y Puerto Príncipe, junto al atraque este jueves en el puerto de la capital haitiana de un primer barco con un cargamento humanitario de 123 toneladas, permitirán agilizar la criticada distribución de ayuda a los damnificados, afirmaron representantes del organismo.

Parte de esta ruta en suelo haitiano será custodiada por 150 solados dominicanos, después de que el Gobierno del presidente René Préval diera el visto bueno al ingreso de tropas del país vecino, con el que Puerto Príncipe mantiene históricamente unas difíciles relaciones.

Los militares dominicanos colaborarán con el contingente peruano de la misión de estabilización de la ONU en Haití (Minustah) destinado a la frontera haitiana con la República Dominicana, y estarán bajo las órdenes del jefe militar de los "cascos azules" en el país, el general brasileño Floriano Peixoto Vieira Neto, según Naciones Unidas.

La ONU también informó que ha recibido 195 millones de dólares y promesas de otros 112 millones en respuesta a la petición de 560 millones de dólares en ayuda a Haití que lanzó el pasado viernes.

El terremoto de siete grados en la escala de Richter que devastó el 12 de enero el área metropolitana de Puerto Príncipe dejó más de 100.000 personas muertas, unas 1,5 millones sin techo y 3 millones de damnificados, según cifras del Gobierno del país caribeño.

EFE

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jueves, 21 de enero de 2010

Una mirada entre los escombros en Haití

Una mirada entre los escombros en HaitíUna mirada entre los escombros bastó a los familiares de una niña haitiana para alertar a los servicios de emergencia de que una de sus hermanas desaparecidas podía estar sepultada bajo su vivienda, derruida por el terremoto. Ocho días después del potente seísmo, un equipo de rescate español ha logrado sacar a la joven, de 14 años, con vida.

Miembros del SUMMA 112 de la Comunidad de Madrid y militares de la UME desplazados a Puerto Príncipe han informado de que la niña, llamada Estéfani, se encuentra en estado de shock psicológico y con taquicardia. Estéfani, que padece un déficit mental desde su nacimiento, podría ser dada de alta en uno o dos días tras ser atendida en uno de los hospitales de campaña, han señalado las mismas fuentes.

Historias con final feliz como esta se han repetido en las últimas horas en otros puntos de la capital, donde los 52 equipos internacionales de salvamento desplazados al país trabajan a destajo en busca de supervivientes. Un niño de cinco años ha sido rescatado este miércoles de otra vivienda derruida, informa la cadena CNN en su edición online [en inglés].

Se desconoce si el chico, de nombre Monley, ha podido tener acceso a comida o bebida, pero los médicos atribuyen su supervivencia a la resistencia y fuerza de su cuerpo, que mostraba señales de estar deshidratado.

EFE

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miércoles, 20 de enero de 2010

La ONU se moviliza para ver si hay víctimas del nuevo seísmo en Haití

La ONU se moviliza para ver si hay víctimas del nuevo seísmo en Haití. EFELos equipos de búsqueda y rescate de personas de la ONU se están movilizando rápidamente para establecer si el terremoto que sacudió hoy Haití ha causado nuevas víctimas, confirmó la Oficina de Ayuda Humanitaria de Naciones Unidas (OCHA).

"Nuestros equipos en el terreno están a salvo y los expertos en rescate se han lanzado a las calles para ver si el nuevo temblor ha provocado derrumbes adicionales y si hay más gente que ha quedado atrapada entre los escombros", dijo a Efe la portavoz de la OCHA, Elizabeth Byrs.

Precisó que el epicentro de este movimiento telúrico, que tuvo una intensidad de 6,1 grados en la escala de Richter, se ubicó a sólo 2 kilómetros de la localidad de Petit-Goave, a 60 kilómetros al oeste de Puerto Príncipe.

Byrs dijo que helicópteros de la Misión de Estabilización en Haití (Minustah) se han movilizado para hacer una evaluación inmediata de los daños en Petit-Goave.

Agencia de reconstrucción de la ONU para futuros desastres

El primer ministro británico, Gordon Brown, propuso hoy la creación en el seno de la ONU de una agencia de reconstrucción que en el futuro sirva para coordinar los esfuerzos de ayuda ante desastres como el terremoto de Haití.

"En primer lugar, debemos dar apoyo; en segundo lugar, mejorar la coordinación internacional; y en tercer lugar, ayudar al Gobierno de Haití a que vuelva a levantarse para ser capaz de organizar la reconstrucción del país", dijo el primer ministro.

Pero después de concentrarse en estos primeros esfuerzos de emergencia, la comunidad internacional tiene que pensar en cómo se puede mejorar la asistencia en el futuro, después de los muchos problemas de la operación de ayuda a Haití, explicó Brown.

Naciones Unidas, defendió, debe "considerar seriamente" la creación de esta agencia de reconstrucción, que debería estar "dispuesta de inmediato a hacer frente a este tipo de problemas".

EFE

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martes, 19 de enero de 2010

La ayuda comienza a llegar a los damnificados en Haití

La ayuda comienza a llegar a los damnificados del terremotoLa paupérrima población de Haití empieza a vislumbrar algo de esperanza, pese al descontrol, la falta de alimentos y el estado lamentable del país tras el terremoto. El Ejército estadounidense, en colaboración con la ONU, ha comenzado a dar comida y agua en Puerto Príncipe en un reparto que fluye con más intensidad que días anteriores, según la oficina de coordinación humanitaria de Naciones Unidas (OCHA). "La logística está aumentando su potencia, aunque sigue siendo prioritario seguir salvando a los heridos que necesitan urgente asistencia médica", ha dicho Elizabeth Byrs, portavoz de la OCHA.

Unos 2.000 marines y 1.000 soldados rasos estadounidenses han empezado a distribuir desde primera hora de hoy más de 14.000 bolsas de comida y 15.000 litros de agua en el noreste de la capital de Haití. Los militares norteamericanos han desembarcado en el infierno haitiano equipados con decenas de vehículos de tierra, una docena de helicópteros y cargamento médico. Unos 20 helicópteros Black Hawk han aterrizado en los terrenos circundantes del destruido palacio presidencial de Haití, bajo la mirada anhelante de centenares de personas que se han agolpado en la reja externa esperando los suministros.

Según ha informado Byrs en rueda de prensa desde Ginebra, el número de equipos de rescate procedentes de numerosos países ha aumentado hasta los 52, con un total de 1.820 trabajadores y 175 perros especializados, y en la semana transcurrida desde que la tierra tembló, han logrado sacar a 90 personas con vida de debajo de los escombros en Puerto Príncipe.

Sin embargo, la magnitud de la tragedia hace aún difícil el acceso al agua, alimentos y asistencia médica para los miles de heridos. Las fuerzas de Estados Unidos han logrado hacer llegar a la capital 45 toneladas de suministros, pero ahora afrontan el reto de distribuirlas por el país, algo complicado por la inseguridad y la falta de infraestructuras en el país.

En este aspecto, la portavoz de la OCHA ha informado que a partir de ahora, muchos equipos de rescate han empezado a trasladarse al exterior de Puerto Príncipe, a otras ciudades que han sufrido fuertes destrucciones, como Leogane, con entre un 80 y un 90% de los edificios destruidos, Jacmel, con un 60% de destrucción, u otras como Gressier o Petit Goave. "Los equipos sólo pueden llegar a esas localidades en helicóptero, pues las carreteras están muy dañadas", ha dicho.

El ex presidente de EE UU, Bill Clinton, quien ayer voló a Haití para hacer una entrega de suministros y conocer de primera mano cómo progresa la ayuda humanitaria, también ha puesto la voz de alerta ante la incapacidad para repartir convenientemente los cargamentos."El principal problema es el sistema de distribución, debido a la destrucción de las infraestructuras, de los propios ministerios", ha dicho el ex presidente en declaraciones a la CNN.

El teniente general Ken Keen, responsable de la Fuerza Conjunta que opera en Haití, ha hecho hincapié además en los problemas de inseguridad que se viven en algunas zonas, que crean problemas puntuales para la distribución de la ayuda. "Hay incidentes de violencia que nos impiden entregar la asistencia humanitaria y debemos de hacer frente a estos problemas", ha dicho el militar, quien ha destacado que la Misión de Pacificación de la ONU en Haití (MINUSTAH) está haciendo "todo lo que puede" para resolver este problema.

Estados Unidos, según ha indicado el teniente general Keen, se ha hecho cargo de uno de los cuatro puntos de distribución que el Gobierno de Haití ha designado para repartir la asistencia humanitaria. Los otros tres están en manos de la Misión de Pacificación de la ONU.

Por su parte, la portavoz de la OCHA ha querido restar importancia a la violencia entre la población ya que, según sus palabras, la situación está bajo control. "Hay pillajes, pero en general la situación está controlada. Los convoyes de distribución de ayuda van con escolta", ha señalado pera recalcar que existe una gran coordinación entre la MINUSTAH, la fuerza de estabilización de la ONU, las fuerzas policiales haitianas, y las tropas estadounidenses que han llegado al país y que, controlan, entre otros, el aeropuerto de Puerto Príncipe.

Tanto Byrs como portavoces de otras agencias de la ONU han insistido en desoír las voces críticas sobre las supuestas intenciones de Washington hacia Haití y por su fuerte presencia militar en el país caribeño. "Trabajamos en estrecha colaboración con las fuerzas de EE UU y gracias a ellos funciona el aeropuerto de Puerto Príncipe, y debemos agradecérselo. Y además, ya han empezado a reparar el puerto", ha dicho Byrs.

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lunes, 18 de enero de 2010

El caos amenaza la distribución de alimentos para los sin techo de Haití

El caos amenaza la distribución de alimentos para los 600.000 sin techo de HaitíEl caos y la inseguridad amenazan la continuidad de las operaciones de distribución de alimentos en Haití, ya que la llegada de los camiones con paquetes de ayuda genera casi siempre tumultos y escenas de gran excitación.

Muchos puntos de concentración de damnificados llevan cinco días sin recibir ni un gramo de ayuda alimentaria, como es el caso de los miles de refugiados de Peguyville, que cinco días después del terremoto de 7 grados en la escala de Richter, solo han visto llegar un camión con agua potable.

En toda la capital comienzan a proliferar pancartas y letreros junto a los innumerables campos de refugiados con mensajes simples como "SOS" o "Help" escritos en varios idiomas, a veces acompañados de frases como "Necesitamos de todo".

En los comercios del centro ciudad, los saqueos continúan casi con impunidad: grupos de muchachos se cuelan en comercios cerrados o almacenes y arrojan desde el tejado todo tipo de mercancías a los miles de personas que los reciben abajo. Los militares de la ONU pasan por delante sin intervenir, mientras que la policía haitiana dispara al aire sin éxito, según pudo comprobar Efe.

Muchos damnificados se quejan de que no han recibido ninguna ayuda, pese a que el aeropuerto de Puerto Príncipe soporta verdaderos atascos de aviones con cargamentos de ayuda humanitaria como víveres y medicinas, principalmente.

Los helicópteros surcan el cielo de Puerto Príncipe constantemente, y los damnificados los miran ansiosos por si traen ayuda para ellos, pues han oído que en algunas ocasiones, los americanos sueltan paquetes de comida desde el cielo.

"Hay que comprender, la coordinación se ha ido al suelo, lo mismo que nuestros edificios del Programa Mundial de Alimentos (PMA) y de la propia misión de la ONU para la estabilización de Haití (Minustah)", comentó Alejandro López-Chicheri, jefe de comunicaciones del PMA para América Latina.

Sin embargo, los damnificados no comprenden: "Sólo sé que en tres días he comido un plato de arroz que tuvo a bien darme una vecina", contó Bobien Ebristout, quien ocupa una barraca levantada con cuatro lonas en una colina polvorienta de Peguyville donde el olor a excrementos lo invade todo.

En la tarde del domingo, un convoy del PMA hace su aparición en Peguyville con un cargamento de galletas proteínicas, y la distribución de galletas está a punto de degenerar en un tumulto ante el caos provocado por el hambre y la desesperación.

Por esa razón, nunca se anuncian con antelación los puntos de distribución de alimentos: "Nunca anunciamos el lugar donde vamos a repartir la comida para evitar tumultos", señaló a Efe el capitán Marco León Peña, del contingente boliviano de la Minustah (misión de la ONU en Haití) que estos días se encarga de repartir agua y comida.

Contrariamente a lo sucedido en Peguyville, el capitán Peña está al frente de un destacamento de ochenta hombres para una operación de suministro de agua potable en el céntrico Campo de Marte: de los ochenta, diez se encargan de la distribución en sí misma, mientras que los otros setenta bolivianos garantizan la seguridad y ordenan las filas de los peticionarios.

López-Chicheri lo define así: "Para nosotros, una distribución exitosa de alimentos o agua es aquella en la que nadie sufre daños".

La obsesión de la ONU por la seguridad de su personal también ralentiza las operaciones de ayuda: por ejemplo, el convoy que hoy traía la ayuda a Peguyville fue interrumpido y devuelto a la base ante rumores de un tiroteo en el punto por donde debían transitar, hasta que se demostró que era falso y pudieron salir de nuevo.

Por otro lado, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien llegó hoy a Haití, para evaluar personalmente la magnitud de los daños, se reunió con el presidente de Haití, René Preval, y con la vicepresidenta del Gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, cuyo país ejerce la presidencia semestral de la Unión Europea (UE).

Ban propuso que la UE organice una misión especial a Haití, bajo el amparo de la ONU para llevar a cabo labores humanitarias y de reconstrucción urgente en Puerto Príncipe.

Por su parte, Fernández de la Vega también dio a conocer una conjunto de medidas de ayuda española, que incluyen una nueva donación de 5 millones de euros para la financiación de proyectos de servicios públicos esenciales y el envío de un buque medicalizado a Haití.

EFE

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domingo, 17 de enero de 2010

La calma y la ayuda humanitaria comienzan a llegar en Haití

La calma y la ayuda humanitaria comienzan a llegar en HaitíEl director en Haití de la ONG española CESAL, Jordi Bach, presente en Haití, destacó este domingo que la ayuda humanitaria está comenzando al llegar poco a poco al país caribeño, y aseguró que la población está manteniendo una "calma admirable" y que los puntos más afectados por el terremoto se encuentran ahora mismo "bajo control".

La actividad humanitaria en la zona, según Bach, se ha disparado a todos los niveles en el primer fin de semana tras el seísmo del pasado martes. El presidente de Haití, René Preval, a pesar de su "aspecto deplorable", ha hecho "un llamamiento a la coordinación de la ayuda internacional", durante una entrevista por televisión. Según relata Bach, Preval ha escogido a "gente de confianza" para sustituir a los ministros fallecidos durante el terremoto.

"Un reputado doctor fue automáticamente nombrado como responsable de la salud en el país. Otro de sus amigos, nombrado responsable de los asuntos referentes al combustible. Y así, hasta formar una especie de gobierno improvisado con el que gestionar la crisis", explicó Bach.

"Sin Palacio Nacional, ni Asamblea, ni Ministerios (todo ha desaparecido), Preval ha instalado su base en una comisaría cerca del aeropuerto", afirma el cooperante. El mandatario haitiano se dispone así a recibir a los líderes extranjeros que van a visitar Haití en los próximos días para supervisar la situación sobre el terreno.

La ayuda proporcionada por República Dominicana también está llegando. "Ambulancias, buldozers, médicos, etc. están por doquier", indicó el cooperante. " La colaboración y solidaridad entre los dos países será recordada por años. El terremoto ha logrado en una semana olvidar las tensiones históricas de muchas décadas", indicó.

PRESENCIA INTERNACIONAL Y SEGURIDAD

Preval está organizando con el presidente dominicano Leonel Fernández, "una gran conferencia internacional sobre Haití la semana que viene, en Santo Domingo" mientras la Fuerza de Estabilización de Naciones Unidas, la MINUSTAH, también "se la ve este domingo muy activa". "He visto bomberos de Francia, Dominicana, Canadá, etc. Las ONG empiezan a desembarcar y preparar sus bases", indica el cooperante.

La presencia del Gobierno haitiano es nula en los principales puntos de acceso, en especial el aeropuerto, que se encuentra bajo gestión de EEUU, y en donde "no existe personal del Ministerio de Inmigración", según informaron a Bach fuentes de médicos sin fronteras.

Por lo que se refiere a la seguridad de la población, el cooperante español percibe un ambiente de cierta tranquilidad. "Aunque se reportan algunos pillajes y vandalismo, sobre todo en la zona comercial del centro, la gran mayoría de haitianos se están comportando con una admirable calma, contrario a lo que leo en algunos periódicos, la gran mayoría de distribuciones de agua y alimentos, se hacen en ordenadas colas y sin violencia", indicó en su crónica de este domingo, colgada en la página web de la organización.

"Las mujeres campesinas provenientes de Kenskoff llegan a Puerto Príncipe transportando cestas de mimbre sobre sus cabezas repletas de alimentos, camino a los mercados informales. Nadie las asalta, nadie las molesta", explicó. "Las ONG estamos trabajando sin ningún problema de falta de seguridad. Hasta en Cité Soleil y Martisans, dos de los barrios de peor fama de la ciudad, la ONG italiana AVSI, con quien compartimos trabajo y sede, ha montado carpas para acoger y cuidar cientos de personas sin ningún impedimento. No oigo un solo disparo durante el día, apenas 2 o 3 durante la noche", comentó.

Parte del contingente humanitario dispone ya de teléfonos satélite y ya no dependen de las líneas telefónicas de Haití. De esta forma, sólo queda solventar problemas "logísticos" causados por la falta de combustible. "No nos queda carburante para más de 2 días. Sin él, nuestros coches quedan inservibles, y la ayuda que va llegando sin distribuir". El nuevo objetivo de las organizaciones humanitarias es conseguir la gasolina necesaria para hacer llegar la ayuda en coche, una tarea que tienen previsto comenzar a partir de mañana.

Bach, finalmente, concluye con un grato recuerdo de la tercera víctima mortal española confirmada en la tragedia, la funcionaria de la Unión Europea, Pilar Juárez, a la que conoció personalmente. "Una gran persona, muy sencilla pese a su cargo, siempre dispuesta a ayudarnos", aseveró Bach.

EUROPA PRESS

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Temen epidemias en Haití, que estudia quemar cuerpos y evacuaciones masivas

Temen epidemias en Haití, que estudia quemar cuerpos y evacuaciones masivas. EFELos cuerpos de socorro no esperan muchos más "milagros" como el del rescate hoy de una mujer que estuvo 80 horas sepultada bajo los escombros que dejó el terremoto del martes, por lo que ahora la atención está más centrada en cómo evitar una crisis sanitaria en Haití.

A las dificultades para encontrar a víctimas con vida como Lidovia Pierresainte, la mujer de 33 años que tras un trabajo de nueve horas y media fue salvada por una brigada de Perú y Nicaragua, se sumó hoy un nuevo temblor, de 4,5 grados en la escala Richter, que sembró otra vez el pánico y retrasó las labores de rescate.

Una muestra de la precaria situación en la capital haitiana se vivió durante el rescate de Perresainte, cuyos socorristas debían turnarse cada media hora ante el hedor que desprendían los cadáveres de tres adolescentes que tenía a su lado, dijo el nicaragüense Bernardino Bermúdez.

El ministro de Sanidad haitiano, Alex Larsen, aseguró que ya han sido encontrados "algo más de 25.000" muertos, la mayor parte de los cuales ha ido a parar a fosas comunes, donde son cubiertos con cal viva y luego con tierra.

Ante críticas por una supuesta intención del Gobierno de quemar los cuerpos, Larsen no lo descartó: "Aún no hemos tomado la decisión".

Por su parte, su colega de Interior, Antoine Bien-Aimé, dijo a Efe que en total serían 100.000 los fallecidos, 70.000 de ellos en Puerto Príncipe.

En otras ciudades como Leogane (oeste) han perecido entre 5.000 y 10.000 en medio del derrumbe del 90% de los edificios, el mismo nivel de destrucción que presenta Carrefour, según Elizabeth Byrs, portavoz de la oficina humanitaria de la ONU (OCHA),

"En el momento en que empecemos a derruir las casas que han sido dañadas, la atmósfera será irrespirable, porque aparecerán nuevos cadáveres", advirtió Larsen.

A esto se suma, apuntó Bien-Aimé, que en la capital haitiana deambulan unas 600.000 personas que se quedaron sin techo por la "catástrofe histórica" y "la peor situación a la que ha debido hacer frente la ONU", tal como aseveró hoy Byrs.

Sin agua, sin comida y sin baños, cada cual se las ingenia como puede para salir adelante cada día, muchos de ellos recurriendo a los campamentos que se han ido improvisando desde el martes en la capital del país más pobre de América.

Uno de esos campamentos está en la Plaza Saint Pierre, en donde apiñados malviven cerca de 10.000 haitianos, afirmó a Efe el representante de Protección Civil Benoit Frantz.

Allí no es extraño ver restos de excremento por algunas áreas del parque y también montones de basura, cuya pestilencia se mezcla con los cadáveres en descomposición.

Para evitar que los riesgos de epidemias y enfermedades sigan creciendo, Bien-Aimé confirmó a Efe que su país planea evacuaciones masivas.

"En muchos casos vamos a tener que proceder al desplazamiento de la población, y planeamos construir campamentos provisionales para recibir a las víctimas", señaló.

Los dos ministros se refirieron, además, al retraso en la atención a los heridos y lo atribuyeron a los graves daños en las infraestructuras y en las comunicaciones.

El Gobierno pudo repartir el viernes asistencia para unas 30.000 personas: galletas proteínicas, agua y productos para la higiene, de acuerdo con el titular de Interior.

Según pudo comprobar Efe, el Hospital General, mayor centro médico del país, ya comenzó a recibir medicinas, material paramédico y alimentos para los enfermos, tras tres días de parálisis total, si bien su gerente general, Guy Laroche, puntualizó que toda la ayuda "ha sido de ONGs".

Pese a esta y otras críticas por la desorganización gubernamental, incluyendo señalamientos de que es EE.UU. el que coordina esa tarea, Washington afirmó hoy que es la Administración de René Préval la que dirige esos esfuerzos.

"El Gobierno de Haití lleva el liderazgo en la identificación de cuáles son las prioridades", aunque EE.UU. y otros países realizan reuniones diarias para detallar las tareas de coordinación, aseguró Tim Callaghan, asesor para América Latina y el Caribe de la Oficina de Asistencia Extranjera para Desastres de la Casa Blanca.

Como parte de esas tareas de coordinación de la ayuda, Préval, quien hoy pidió mejorar la coordinación de los equipos de rescate y sobrevoló Puerto Príncipe para constatar la magnitud de la catástrofe, viajará el lunes a Santo Domingo a una cita preparatoria de cara a una Cumbre Mundial por Haití que se celebraría en marzo.

En la reunión del lunes, convocada por el mandatario dominicano, Leonel Fernández, también participará la vicepresidenta primera del Gobierno de España, María Teresa Fernández de la Vega, así como representantes de EE.UU., Canadá y América Latina.

Adicional a este esfuerzo, el presidente estadounidense, Barack Obama, anunció el "Fondo Clinton-Bush", que buscará organizar a la sociedad civil de su país en los esfuerzos humanitarios y de reconstrucción en Haití.

Además, la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, llegó hoy a Puerto Príncipe para trasladar a Préval y al pueblo haitiano la solidaridad y el compromiso de Washington.

Clinton no abandonó el aeropuerto, sensible a las sugerencias de que su presencia en Haití podía perjudicar las operaciones de rescate en marcha.

La ayuda internacional sigue llegando a esa terminal aérea, que ya alcanzó su capacidad máxima de 90 aterrizajes y es dirigida desde ayer por Estados Unidos tras la firma de un "memorando de entendimiento" con Haití.

Según un funcionario haitiano citado por Radio Metropole, el problema del aeropuerto Toussaint Louverture no es la coordinación, sino la falta de camiones para distribuir la ayuda y la destrucción de las vías.

El próximo dignatario en arribar a la nación antillana será el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien lo hará este domingo.

Naciones Unidas es uno de los organismos más afectados por el seismo, ya que causó la muerte de al menos un trabajador del Programa Mundial de Alimentos (PMA) y 40 miembros de su misión de paz en Haití, incluido su jefe, el tunecino Hédi Annabi, y su adjunto, Luiz da Costa, confirmó hoy Ban.

Por último, la desesperación que invade a los sobrevivientes sigue degenerando en saqueos y robos a transeúntes en el centro de Puerto Príncipe -donde entre 5.000 y 6.000 presos se fugaron tras el terremoto-, sin que la Policía intervenga, comprobó Efe.

EFE

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La devastadora fuerza del terremoto en Haití se debe a la falta de actividad sísmica

La devastadora fuerza del terremoto en Haití se debe a la falta de actividad sísmicaLa devastadora fuerza del terremoto registrado el martes en Haití se debe a la falta de actividad sísmica que ha caracterizado la región durante más de dos siglos, según los expertos, que habían alertado del seismo en 2008.

El último gran terremoto en la isla La Española se remonta a 1751.

Según el equipo de científicos capitaneado por el profesor estadounidense Paul Mann de la Universidad de Texas y que predijo hace dos años el sismo de Haití, la acumulación de estrés durante estos dos siglos había creado un déficit de tensión de unos dos metros lo que equivale a un terremoto de magnitud 7,2.

Los movimientos sísmicos son consecuencia directa de la geología de la Tierra, cuya superficie no es una cubierta continua y uniforme sino que está formada por diferentes piezas denominadas placas tectónicas. Estas placas están en permanente movimiento y en muchos puntos de la Tierra, chocan unas con otras.

Según los geólogos, la isla de La Española es el punto de convergencia oblicua de las placas de Norteamérica y el Caribe y las fallas Septentrional y Enriquillo (esta última la que originó el terremoto del 12 de enero) son las líneas divisorias entre una y otra placas.

Además, en el caso de Haití, gran parte del país se encuentra sobre la microplaca Gonave cuyo límite más meridional es la zona de falla Enriquillo-Plantain Garden (EPGFZ por su sigla en inglés). EPGFZ se extiende desde la zona central-meridional de La Española hasta Jamaica.

Según el estudio presentado en 2008 por Mann y su equipo, mientras la placa de Norteamérica se mueve en dirección este-oeste a una velocidad de unos 20 milímetros al año, la placa del Caribe se mueve en dirección opuesta a un ritmo similar.

Este movimiento hace que la falla Enriquillo sea similar en estructura y carácter a la famosa falla de San Andrés de California y que causó el gran terremoto de San Francisco en 1906.

Y el epicentro del terremoto de Haití se situó, según el Instituto Sismográfico de Estados Unidos, a unos 10 kilómetros de profundidad y a sólo 3 kilómetros de la falla, lo que según Mann es consistente con el movimiento de fricción entre las placas de Norteamérica y Caribe.

Pero también hace que sus efectos sean más devastadores porque toda la liberación de la energía acumulada desde 1751, se realizó muy cerca de la superficie.

A estas circunstancias geológicas se añade que en un radio de 30 kilómetros de EPGFZ, existen dos grandes centros urbanos, Puerto Príncipe y la capital de Jamaica, Kingston, que acumulan un total de 3,65 millones de habitantes.

Quizás lo más escalofriante de toda la ciencia que existe en el caso del terremoto de Haití es que fue anunciado hace casi dos años por un grupo de científicos en una conferencia celebrada en la República Dominicana.

El equipo de Mann acudió a la XVIII Conferencia Geológica del Caribe, celebrada en Santo Domingo del 25 al 28 de marzo de 2008, con un estudio sobre la falla Enriquillo en la que señalaban su capacidad de producir un sismo de magnitud 7,2.

Casi dos años después, el 12 de enero, la falla Enriquillo ha liberado casi toda su potencia máxima con un terremoto de magnitud 7 que arrasó Puerto Príncipe y causó decenas de miles de muertos en todo el país.

Ahora, sin duda, las autoridades dominicanas deben de estar repasando con cierta alarma el estudio "Interseismic Plate coupling and strain partitioning in the Northeastern Caribbean" capitaneado por el profesor estadounidense David Manaker, de la Universidad Purdue y que fue publicado por las mismas fechas.

Porque además de señalar que la falla Enriquillo era capaz de producir un terremoto como el sufrido la semana pasada por Haití, los científicos advierten del potencial "de un gran terremoto (de magnitud 7,5 o mayor) en la falla Septentrional en la República Dominicana".

Tras el terremoto, el profesor Mann advirtió del peligro que existe en Kingston y en la ciudad dominicana de Santiago de los Caballeros por su cercanía a la zona de fallas.

"La gente debe ser educada sobre los peligros (de un terremoto) incluso aunque nunca hayan experimentado una gran sacudida durante su vida", recomendó Mann.

EFE

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Miles de personas abandonan Puerto Príncipe ante la falta de ayudas

Miles de personas abandonan Puerto Príncipe ante la falta de ayudas. REUTERSEl Gobierno de Haití prepara planes de desplazamiento masivo de los damnificados por el terremoto del pasado martes, que se calculan en unas 600.000 personas, para evitar epidemias. "En muchos casos vamos a tener que proceder al desplazamiento de la población, y planeamos construir campamentos provisionales para recibir a las víctimas" ha dicho el ministro del Interior, Antoine Bien-Aimé.

A falta de un cálculo preciso sobre el número de fallecidos -ayer el propio Bien-Aimé señaló que la cifra final estaría entre los 100.000 y los 200.000 muertos-, una de las principales preocupaciones para el Ejecutivo haitiano a estas horas es cómo distribuir la ayuda internacional que está llegando y cómo evitar las epidemias. El titular de Interior ha explicado que la Organización Internacional de Migraciones ha entregado una gran cantidad de carpas para los damnificados, pero que el Gobierno aún no ha comenzado a distribuirlas porque está estudiando "si es mejor darles las tiendas [a los damnificados] o desplazarlos masivamente".

Pero mientras el Gobierno traza un plan, un éxodo de miles de personas ha comenzado ya su marcha desde la capital. "He estado esperando dos días, pero nada ha llegado, ni siquiera una botella de agua", dice Yves Manes en unas declaraciones recogidas por la agencia Reuters. Manes, su mujer y sus hijos son ya parte de la larga columna de personas que abandona Puerto Príncipe para irse hacia otras partes de la isla, donde esperan contar con la ayuda de familiares para conseguir refugio y el sustento más básico.

Los que se quedan tendrán que convivir con los gritos de heridos pidiendo ayuda, el polvo de los escombros y el olor de los miles de cadáveres que quedan en las calles de Puerto Príncipe. Alrededor de 50.000 según ha señalado el ministro de Sanidad, Alex Larsen, quien ha explicado que los cuerpos están siendo depositados en fosas comunes y que son tratados con cal viva antes de ser cubiertos con tierra. En el futuro no se descartan incineraciones masivas.

También con cierta inseguridad, ya que han comenzado algunos saqueos a supermercados y otros lugares de almacenamiento de comida. Cientos de personas han saqueado una amplia zona de almacenes comerciales del centro de la capital. Algunas personas se han dirigido posteriormente a la Policía, que patrullaba la zona pero no ha intervenido, para denunciar que asaltantes armados con palos les habían robado sus pertenencias aprovechando la confusión del momento. También el Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha informado que al menos uno de sus almacenes ha sido saqueado en Puerto Príncipe. Se trata del almacén más importante del PMA en la capital haitiana, según ha comunicado la portavoz Emilia Casella, quien ha añadido que "en una situación de emergencia y tan desesperada como ésta, los saqueos no resultan inusuales".

La desesperación, tanto de quienes abandonan la ciudad como de quienes se quedan, refleja la situación de caos que todavía se vive en Haití, cuyas autoridades se han visto incapaces de gestionar las labores de rescate y han tenido que ceder el testigo a Naciones Unidas, al ejército estadounidense y a gobiernos extranjeros, además de a las numerosas organizaciones de ayuda llegadas de todas partes para colaborar con las labores de emergencia.

De momento, la secretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton, ya ha aterrizado en el país caribeño y mañana está prevista la llegada del secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon. Clinton, que ha volado a bordo de un avión que transportaba al mismo tiempo ayuda humanitaria al país, tiene previsto durante su breve estancia en Haití supervisar sobre el terreno los esfuerzos que EEUU realiza para ayudar al pueblo haitiano.

El presidente haitiano, René Préval, la ha recibido en el aeropuerto, cuyo control ha asumido EE UU tras el colapso de los últimos días y cuya nueva gestión parece haber provocado algunas suspicacias en Francia. En un primer momento, el secretario de Estado de Cooperación francés, Alain Joyandet, ha llegado a hablar de protesta oficial ante Washington después de que uno de sus aviones militares, que cargaba un hospital de campaña, fuera desviado a Santo Domingo. Sin embargo, horas después, París ha desmentido que esa queja se hubiera llevado a término.

Con todo, EE UU se ha hecho presente en Haití ante la tragedia como ningún otro país. El presidente estadounidense Barack Obama prometió ayer Préval, el "pleno apoyo del pueblo americano" a la recuperación del país. También ayer, fuentes del Pentágono informaron de que el próximo lunes estarán en Haití hasta 10.000 soldados para ayudar a la organización, rescate y reconstrucción de Puerto Príncipe. Su estancia allí tiene visos de alargarse, como ya ha expresado el Jefe de las Operaciones Navales estadounidenses, el almirante Gary Roughead. "Estamos preparados para quedarnos el tiempo que sea necesario", ha dicho Roughead mientras un barco hospital partía desde Baltimore con rumbo a Haití.

Desaparecidos

Mientras tanto, la labor de desescombro avanza de manera muy lenta para todos. Naciones Unidas intenta digerir todavía la peor tragedia de su historia. La organización sigue sin localizar a decenas de empleados. También el ministerio de Exteriores español mantiene su búsqueda de cuatro o cinco españoles desaparecidos, entre ellos una policía y una diplomática, aunque ya se ha confirmado la muerte de un matrimonio.

Ante esta catástrofe, los líderes mundiales han planeado convocar una conferencia internacional. El presidente estadounidense, Barack Obama, y sus homólogos francés y brasileño, Nicolas Sarkozy y Luiz Inácio Lula da Silva respectivamente, han mostrado su predisposición. Esta solidaridad mundial ha permitido que Cuba haya autorizado a EE UU a usar su espacio aéreo para vuelos de evacuación en Haití.

La ministra francesa de Economía, Christine Lagarde, ha asegurado que Francia va a pedir que se condone la deuda que Haití tiene contraída con el Club de París, que reagrupa a los principales países acreedores del mundo. La deuda asciende a 54 millones de euros (unos 78 millones de dólares). Lagarde ha señalado que Francia ya ha anulado de forma unilateral cuatro millones de euros.

En tanto, el portaaviones USS Carl Vinson también está previsto que llegue hoy a Haití con 19 helicópteros y ayuda alimentaria, mientras que el buque hospital USNS Comfort se está preparando para zarpar mañana sábado desde Baltimore y se espera que llegue al país caribeño el próximo jueves. Una vez allí, su tripulación podrá prestar atención médica a hasta 1.000 pacientes en doce quirófanos, según el Pentágono.

La Unión Europea (UE) ha convocado una reunión para el lunes con los países miembros para coordinar el apoyo humanitario.

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sábado, 16 de enero de 2010

El rostro de la tragedia en Haití

El rostro de la tragedia en Haití. APÓscar Vega Carrera, bombero leonés afincado en Valladolid, rescató anoche de los escombros de su casa en Puerto Príncipe, a Redjeson Hausteen Claude, un niño haitiano de dos años que estaba sepultado desde el terremoto del pasado martes. Reginald, padre del pequeño, fue testigo de la escena. Vega es uno de los seis bomberos del Grupo de Rescate de la Junta de Castilla y León desplazados a Haití.

Las historias individuales ponen rostro y nombre a las grandes tragedias. Personalizan el drama pero también aportan, en el caso de las felices, un pequeño rayo de esperanza en medio del caos y la destrucción. Este es el caso del pequeño Redjeson Hausteen Claude. La imagen de su milagroso rescate, tras pasar 48 horas sepultado entre los escombros de su casa, ha dado la vuelta al mundo y ha puesto de relieve la importante labor de los equipos de rescate, que cuatro días después del terremoto trabajan a contrarreloj para hallar a personas con vida entre las ruinas.

La cobertura más amplia es la que despliegan los medios bitánicos. Periódicos como The Times, The Indepedent o Daily Mail relatan en sus páginas web el angustioso rescate del pequeño Redjeson. The Times recoge los testimonios y el trabajo desempeñado por los bomberos españoles que consiguieron recuperar al pequeño de entre los escombros de su casa en Puerto Príncipe.

El periódico australiano Herald Sun pone el acento sobre la dura labor que están llevando a cabo los esquipos de rescate que trabajan en Haití. El rotativo relata la grave situación de Puerto Príncipe, con decenas de cadáveres sin sepultar. Ilustra la noticia la imagen de Redjeson, en brazos de unos de los bomberos españoles que participaron en su rescate.

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Se agota el tiempo para el rescate de víctimas en Haití

Se agota el tiempo para el rescate de víctimas en Haití. EFELos equipos de rescate en Haití trabajan contrarreloj para sacar a personas bajo los escombros, mientras crece la impaciencia y la frustración en el devastado país caribeño por la lentitud en la distribución de la ayuda internacional.

Según expertos, las 72 horas posteriores a una tragedia como la producida por el seismo del martes son cruciales para hallar sobrevivientes, lo que hace temer que desde hoy aumenten los muertos, que el ministro haitiano de Salud, Alex Larsen calcula pueden llegar a los 50.000.

Por eso, a punto de cumplirse ese plazo y pese a que ayer se hallaron 23 personas con vida bajo los escombros que quedan del Hotel Montana de Puerto Príncipe, las esperanzas de las cerca de 2.000 personas de 24 equipos de rescate llegados de todo el mundo disminuyen minuto a minuto.

Al factor tiempo se suma la subida de las temperaturas en la capital haitiana, la más castigada por la tragedia, algo que acelera la deshidratación de los cuerpos, dijeron expertos consultados por Efe en el aeropuerto Toussaint Louverture de esa ciudad.

La situación también es crítica para los heridos (250.000, según Larsen), muchos de los cuales están muriendo en los hospitales por falta de auxilio, de medicamentos y hasta de comida, pese a la constante llegada de vuelos con material humanitario.

"He visto morir a heridos que tenían que ser amputados, entre gritos desgarradores, sin poder hacer nada por no tener ni material de amputación ni sangre para transfusiones", comentó Genevieve Reynold Savain, propietaria de la clínica privada CDTI.

El caso más trágico es el del Hospital General, público y el mayor de la capital, con 2.000 cadáveres en sus instalaciones y un número de heridos" que ya no puedo ni contar", señaló su director, Guy Laroche.

El hospital está sin agua, electricidad, gasolina para sus ambulancias, medicamentos específicos, sangre para transfusiones ni alimentos. "Los que tienen familias, comen; los demás, se retuercen de hambre. además de dolor", pues tampoco hay anestesia, agregó.

En el Hospital de la Paz, del barrio Delmas, una brigada médica cubana se hizo cargo de las instalaciones por la ausencia de cualquier persona responsable.

Y es que la falta de coordinación es evidente en Puerto Príncipe, pues toda la ayuda humanitaria que envía el mundo no llega a las calles, donde los ciudadanos se agolpan con cubos frente a camiones de bomberos que les suministran agua.

En la Avenida Delmas, abarrotada de gente desahuciada tras haberlo perdido todo, Efe vio cómo un guardia privado de seguridad comenzaba a disparar su revólver al aire para ahuyentar a un grupo de saqueadores que intentaba hacerse con alimentos de un comercio.

Ante el aumento de la tensión, los responsables de la Misión de Estabilización de la ONU en Haití (Minustah) reforzaron las patrullas militares y policiales que garantizan la seguridad en la capital haitiana.

"La distribución es un problema, y es una gota en el océano. Lo sabemos y compartimos la impaciencia, pero hay limitaciones a la distribución por falta de camiones, combustible y el bloqueo de las carreteras", dijo el subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitario, John Holmes, en una conferencia de prensa.

El diplomático británico resaltó que son conscientes del "enojo y la frustración" de los sobrevivientes de la catástrofe, mientras que instituciones como el Programa Mundial de Alimentos (PMA) solo han podido hacer llegar su ayuda a unas 8.000 personas, aunque espera auxiliar a un millón en las próximas dos semanas.

Con un Gobierno virtualmente suspendido y con varios de sus miembros desaparecidos, organizaciones humanitarias se preguntan por qué la ONU, que pidió ayuda urgente por 560 millones de dólares para el país caribeño, no asume la coordinación de la asistencia.

En una conversación telefónica, el presidente haitiano, René Préval, reconoció al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que el principal problema en Haití es "la coordinación de los múltiples esfuerzos humanitarios".

La ayuda empezó a ampliarse de forma considerable con la llegada a las costas haitianas del portaaviones de EEUU Carl Vinson, que tiene 19 helicópteros, 51 camas de hospital, tres salas de operaciones quirúrgicas y la capacidad de producir cientos de miles de litros de agua potable y 18.000 comidas por día.

No obstante, el PMA envió sólo 20 de las 86 toneladas de alimentos que tiene previstas para atender a los damnificados, unos tres millones, debido a los problemas en el aeropuerto de la capital haitiana.

"La condición de logística es difícil, por eso hay vuelos que no pueden aterrizar", sostuvo la representante del PMA en El Salvador, Dorte Ellehammer.

Ante la congestión del espacio aéreo de Haití, la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (FICRMLR) da prioridad a los vuelos con material sanitario y de potabilización de agua, informó una fuente del organismo.

Los organismos de socorro también están preocupados por las condiciones sanitarias. El subdirector de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Jon Andrus, advirtió sobre el riesgo de epidemias y enfermedades respiratorias y víricas entre la población.

Mientras tanto, el Gobierno de Barack Obama otorgó el Estatus de Protección Temporal (TPS) a los haitianos que residen ilegalmente en Estados Unidos y adelantó que probablemente habrá otra conferencia internacional de donantes para el país caribeño.

La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, viaja hoy a Puerto Príncipe para entrevistarse con las autoridades haitianas en el aeropuerto, de donde no saldrá para, dijo, no obstaculizar el trabajo humanitario sobre el terreno.

A ella se sumarán el fin de semana la vicepresidenta primera del Gobierno de España, María Teresa Fernández de la Vega, el mandatario colombiano, Álvaro Uribe, y el boliviano, Evo Morales, quien se desplazaría el lunes.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, anunció que viajaría en el momento en que "sea posible hacer algún aporte en el terreno".

EFE

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La cifra de muertos en Haití podría llegar a 200.000

La cifra de muertos en Haití podría llegar a 200.000El Gobierno de Haití calcula de la cifra de muertos a causa del terremoto del pasado martes podría alcanzar los 200.000, según ha informado el ministro del Interior haitiano, Paul Antoine Bien-Aime. "Ya hemos recuperado cerca de 50.000 cuerpos y anticipamos que la cifra de muertos se situará entre los 100.000 y los 200.000, aunque nunca sabremos el número exacto", ha dicho Bien-Aime. Poco antes, el secretario de Estado de Seguridad Pública de Haití, Aramick Louis, aseguraba que ya se han enterrado 40.000 cadáveres.

Ante la tragedia, Estados Unidos se está volcando a rescatar a Haití. El presidente estadounidense Barack Obama prometió este viernes a su homólogo haitiano, René Préval, el "pleno apoyo del pueblo americano" a la recuperación del país. Además, la secretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton, ha anunciado que viajará este sábado a Haití, acompañada del nuevo jefe de la Agencia Internacional de Desarrollo (USAID), Rajiv Shah, para conocer de primera mano cómo se están desarrollando las tareas de ayuda. Por su parte, el Gobierno haitiano ha cedido a Estados Unidos el control del aeropuerto nacional para acelerar la gestión de los trabajos de ayuda.

También este viernes, fuentes del Pentágono han informado de que para el lunes estarán en Haití hasta 10.000 soldados para ayudar a la organización, rescate y reconstrucción de Puerto Príncipe. El secretario de Defensa, Robert Gates, que compareció en rueda de prensa, ha negado que la presencia militar de EE UU en Haití sea vista como una fuerza ocupante por parte del país caribeño, sino como un "alivio".

Por su parte, la Organización Panamericana de la Salud estima la cifra de muertos entre 50.000 y 100.000. Mientras, la ira y la desesperación están comenzando a hacer estragos en las calles de la capital haitiana por la lentitud en la entrega de ayuda a los más afectados. Algunos heridos esperan atención médica, otros claman por comida y agua.

Un primer reconocimiento aéreo realizado por Naciones Unidas (ONU) en Haití ha revelado que hay áreas "con un 50% de destrucción o graves daños", según ha señalado la Oficina de Ayuda Humanitaria de la ONU. En ese panorama, hay unas 300.000 personas que han perdido sus viviendas en Puerto Príncipe, la capital haitiana, donde el 10% de las viviendas han sido destruidas por el seísmo. Los centros urbanos de Jacmel y Carrefour han resultado muy afectados. Un total de 3,5 millones personas vivían en las áreas devastadas.

Desesperación

La desesperación se ha adueñado de Puerto Príncipe. Tras dos largas y extenuantes jornadas de búsqueda de supervivientes, recogida de cadáveres y gritos y lamentos de los damnificados por el brutal terremoto que dio paso al polvo, el hedor y los escombros en la capital de Haití, grupos de haitianos están levantando barricadas en las calles y apilando cadáveres.

Una escena terrorífica que se repite en varios puntos de la ciudad y de la que ha sido testigo Shaul Schawrz, un fotógrafo de la revista estadounidense TIME, que ha asegurado en declaraciones a la agencia Reuters que su cámara pudo inmortalizar al menos dos barricadas formadas por restos humanos y piedras. Los que las han levantado lo han hecho para protestar por el retraso en la llegada de la ayuda internacional, que aunque ya ha empezado a desplegarse lo sigue haciendo a un ritmo insuficiente para las necesidades de una población miserable al borde del colapso.

Saqueos

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha informado que al menos uno de sus almacenes ha sido saqueado en Puerto Príncipe. Se trata del almacén más importante del PMA en la capital haitiana, según ha comunicado la portavoz Emilia Casella, quien ha añadido que "en una situación de emergencia y tan desesperada como ésta, los saqueos no resultan inusuales".

"Están empezando a cortar carreteras con cadáveres, la cosa se está poniendo fea aquí afuera, la gente está enfadada por no recibir ayuda", ha dicho el cámara estadounidense. "Las próximas 24 horas serán críticas", ha dicho Paul Cormier, un estadounidense de 54 años especialista en emergencias que regenta un orfanato en Haití que ya ha acogido a 300 personas desde el martes.

La ayuda todavía no ha llegado a la mayoría de residentes en Puerto Príncipe, que vagan por las calles malolientes, buscando desesperadamente agua, comida y ayuda médica. Trabajadores sociales han advertido de que el número de muertos podría aumentar dramáticamente si decenas de miles de heridos, algunos de ellos con fracturas abiertas y graves heridas, no obtienen primeros auxilios en los próximos días. El PMA cree que unos dos millones de personas necesitan ayuda de manera urgente.

Desaparecidos

La Cruz Roja de Haití calcula que han muerto a consecuencia del temblor entre 45.000 y 50.000 personas y tres millones más -un tercio de la población de Haití- están heridas o se han quedado sin casa. "Hemos enterrado ya 7.000 cuerpos en una fosa común", ha anunciado el presidente Rene Préval.

La labor de desescombro avanza de manera muy lenta para todos. Naciones Unidas intenta digerir todavía la peor tragedia de su historia. La organización sigue sin localizar a decenas de empleados. También el ministerio de Exteriores español mantiene su búsqueda de cuatro o cinco españoles desaparecidos, entre ellos una policía y una diplomática, aunque ya se ha confirmado la muerte de un matrimonio.

Ante esta catástrofe, los líderes mundiales han planeado convocar una conferencia internacional. El presidente estadounidense, Barack Obama, y sus homólogos francés y brasileño, Nicolas Sarkozy y Luiz Inácio Lula da Silva respectivamente, han mostrado su predisposición. Esta solidaridad mundial ha permitido que Cuba haya autorizado a EE UU a usar su espacio aéreo para vuelos de evacuación en Haití.

La ministra francesa de Economía, Christine Lagarde, ha asegurado que Francia va a pedir que se condone la deuda que Haití tiene contraída con el Club de París, que reagrupa a los principales países acreedores del mundo. La deuda asciende a 54 millones de euros (unos 78 millones de dólares). Lagarde ha señalado que Francia ya ha anulado de forma unilateral cuatro millones de euros.

En tanto, el portaaviones USS Carl Vinson también está previsto que llegue hoy a Haití con 19 helicópteros y ayuda alimentaria, mientras que el buque hospital USNS Comfort se está preparando para zarpar mañana sábado desde Baltimore y se espera que llegue al país caribeño el próximo jueves. Una vez allí, su tripulación podrá prestar atención médica a hasta 1.000 pacientes en doce quirófanos, según el Pentágono.

La Unión Europea (UE) ha convocado una reunión para el lunes con los países miembros para coordinar el apoyo humanitario.

Entretanto, aviones cargados de víveres y de equipos para la búsqueda de sepultados siguen llegando al diezmado y colapsado aeropuerto de Puerto Príncipe, cuyas autoridades no dan abasto para ordenar todo el tráfico aéreo. Esta madrugada (hora española), las saturadas pistas del aeródromo de la ciudad no eran capaces de dar cabida a todos los vuelos con ayuda humanitaria que pretendían arribar en el país.

Tanto es así que, a petición de las autoridades haitianas, la Administración Federal de Aviación estadounidense (FAA, por sus siglas en inglés), se vio forzada a suspender por período de más de una hora sus vuelos.

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jueves, 14 de enero de 2010

Haití devastado por un poderoso terremoto

Haití devastado por un poderoso terremotoLa magnitud del horror empieza a emerger en Haití. Se estima que cientos de miles de personas podrían haber muerto en el poderoso terremoto de magnitud 7,0 en la escala de Richter que azotó al país más pobre de América en la tarde del martes. Cruz Roja teme que tres millones se hayan visto afectadas.

El presidente René Preval dijo que su país había sufrido un daño inimaginable y que, aunque todavía era necesaria hacer una evaluación completa de la situación, temía que miles de personas hubieran muerto, entre ellos muchos niños, aseguró al diario Miami Herald.

Por su parte, el primer ministro, Jean Max Bellerive, cifró en "cientos de miles" los fallecidos, en una entrevista con la cadena de televisión estadounidense CNN. "Más de 100 mil personas podrían haber muerto", expresó luego, según declaraciones citadas por la agencia Reuters.

Los cuerpos de personas muertas han sido apilados en las calles de la capital, Puerto Príncipe, ubicada cerca del epicentro del terremoto.

La primera dama, Elisabeth Preval, clamó por la ayuda: "Es una catástrofe. Estoy pasando por encima de los cuerpos muertos. Hay mucha gente enterrada debajo de los edificios. El hospital general ha colapsado. Necesitamos ayuda. Necesitamos apoyo. Necesitamos ingenieros".

El mandatario de Estados Unidos, Barack Obama, prometió dar un "firme apoyo" a la nación caribeña y gobiernos de varios países ya han anunciado el envío de ayuda para hacerle frente al peor terremoto en ese país caribeño en más de 200 años.

La Misión de Naciones Unidas en el país (Minustah, por sus siglas en inglés) se ha visto particularmente afectada. El jefe de la misión está desaparecido y soldados de varios países, entre ellos Brasil y Argentina, están entre las víctimas.

Un operativo masivo de ayuda internacional ya está en marcha, con equipos de rescate y médicos preparándose para volar hacia la zona.

Se está intentando, además, restaurar las líneas de comunicación en el país y desbloquear las carreteras. El aeropuerto ahora ya está operativo otra vez y protegido por 3.000 soldados de ONU que también están patrullando las calles.

Más devastador

Un ejemplo de la magnitud de la catástrofe es el hecho de que el Palacio Presidencial, una de las edificaciones más emblemáticas de Puerto Príncipe, quedó destruido.

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) informó que el epicentro del terremoto se produjo en tierra, 10 kilómetros al oeste de Carrefour -y a 15 kilómetros de la capital- y a una profundidad de 15 kilómetros. Un funcionario del servicio indicó que, dada la superficialidad del epicentro, sus consecuencias son más devastadoras.

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